2021-11-20 13:07:36

Concepto, criterio, idea y opinión (1/2)

Corrientemente, algunas personas utilizan estos términos como si fuesen sinónimos, o los emplean de manera incorrecta, por lo que creí importante presentar una definición y un ejemplo.

¿Ha escuchado usted a la gente decir: “yo soy del concepto que…”, “yo soy del criterio que…”, “yo soy de la idea que…”, “yo soy de la opinión que…”? La pregunta es: ¿están siendo bien empleados estos términos según frase, contexto, argumento, situación o problema? Bien pues, vayamos a las definiciones, según el Diccionario Larousse, Ed. 2007.

Concepto: “es la idea abstracta y general sobre algo, es el pensamiento expresado con palabras”. Es cuando decimos, el concepto de “alojar” es hospedar, aposentar a un visitante, etc…

Criterio: “principio o norma de discernimiento o decisión”.

Idea: “representación mental de una cosa real o imaginaria”.

Opinión: “manera de pensar sobre un tema”.

Ahora que ya tenemos las definiciones, veamos cómo podrían jugar estos términos entre sí.

Muchas veces ocurre que nos encontramos en discusiones de cierta importancia. Nuestra habilidad participativa se echa de ver cuando de un simple comentario salen aseveraciones, negaciones, condenas y hasta ofensas. De nuestra parte o de la otra persona, se ven la arrogancia, las frases inadecuadas y las incomodidades. Sin importar el grupo del que se trate, algunas veces se originan discusiones, pero sin un fin claramente determinado. La mayoría de las personas desarrollan conversaciones solo para tener algún tema de qué hablar, pero pocas veces tienen hechos comprobables y realidades de la vida cotidiana. Estas son las famosas “opiniones”.

Sin tener exactamente aspectos puntuales y sin hablar de las capacidades de los individuos, es casi siempre cierto que todos queremos tener una opinión, aunque no sepamos nada del tema en cuestión. La opinión es la herramienta común de los individuos que les gusta participar en debates o discusiones. El problema con esto es cuando hacemos de las opiniones “verdades absolutas”. Sucede que una “opinión” es un juicio que formamos sobre algo; que no es la verdad y que puede ser cuestionable por alguien acucioso.

Según William Ajanel -del blogspot Dividiendo entre cero- (Ajanel, 2008, p.1), hay personas que creen que sus opiniones son “una clara e indiscutible verdad absoluta”, pues se cierran a escuchar otras alternativas, aunque estas se basen en principios científicos. De esta manera, nos indica el autor que toda opinión debiera pasar por la balanza (yo diría zaranda) del criterio. Y es que el criterio sí se acerca más a la verdad, pues se basa en normas, en estudios, etc. Entonces, en lugar de empecinarnos en opiniones que con suerte están erradas, busquemos un criterio sostenido en lecturas y consultas al menos.

Con lo anterior, como lo plantea el autor, diferenciamos las “opiniones irracionales” de aquellas que nos otorgan una afirmación que bien podría ser estudiada con hechos comprobables para calificarse de “verdad”. Un ejemplo claro es que alguien puede tener la opinión de que cierto edificio parece bonito, lujoso, cómodo o adecuado para lo que se busca, pero solo un arquitecto posee la capacidad profesional-intelectual suficiente para analizar aspectos con un criterio que conlleven a lo conveniente de tal edificio. ¿Ven la diferencia? Esto debiéramos generalizarlo a todos los temas.

Existe de hecho un conocimiento popular. La conversación común es necesaria, terapéutica, si se le inicia y se le mantiene de manera correcta. En otras palabras, la opinión del grupo debe tener concordancia, afinidad, que de alguna manera promueva las buenas relaciones. De no ser así, solo se producirán revueltas, falacias -con cara de verdad- que a la postre llegarán a ser nocivas.

También es bueno apuntar que resultaría muy aburrido el tener siempre que escuchar a los especialistas hablar de temas que solo ellos conocen. Por lo que aquí respecta, no estamos tratando de insinuar que siempre que se desarrolle algún tema tenga por regla que estar mediado por el especialismo. Lo que se ha señalado es que no podemos asegurar o negar cosas que no conocemos. Lo más indicado, en casos de temas desconocidos, es decir: “¡Sobre eso no sé mucho!..”, y limitarnos a escuchar y aprender sobre lo expuesto si nos interesa.

Ajanel apunta que hay gente que dice: “¡Esta es mi opinión y la respetas!”, a lo que uno tiene todo el derecho de responder: “Sí te la respeto, pero no creo en ella como verdad absoluta”.

Concluyendo, con base en un criterio sostenido, mediante conceptos específicos, aclaratorios, del tema equis en cuestión, usted y yo podemos construir ideas o representaciones mentales reales, que nos permitan participar con los demás expresando opiniones abiertas e inteligentes. (...)

#conceptos #comunicacion



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